jueves, 9 de mayo de 2013

Los Bunkers en Lima

Los hijos ilustres de Concepción llegan a nuestra capital para traernos lo mejor de su trayectoria. ¿Por qué no podemos perdernos su concierto en Perú?



En tiempos donde queremos rescatar mucho del pasado para vivir el presente, ellos lo traen. Los Bunkers, la banda que el rock parió a inicios del siglo veintiuno, nos visita por primera vez, trayendo entre sus maletas un set list -y vestimenta- súper influenciado por el sonido de los sesenta, principalmente por los Beatles. Dejo aquí cinco razones por las cuales debes conocerlos rápido y animarte a ir al concierto de esta gran banda chilena. Sí, son chilenos, deja de ser un resentido y escúchalos.

1.   Porque todo tiempo pasado, fue mejor. Tu viejo, tío, primo o abuelo, ya te lo dijo. Si lo olvidaste, Los Bunkers te harán recordar aquella frase. Si con la vestimenta bien Please, Please Me no queda claro, la base sesentera que tienen en sus canciones sí lo hacen.


2.   Porque tienen letras de contexto político/social. Si Pearl Jam tuvo su Jeremy para exponer una situación trágica de la sociedad y familia americana, Los Bunkers tuvieron su Miño para reflejar el desempleo de un sector de la población chilena y la problemática por las víctimas de la Asbestosis en el 2001. Quemarse en frente al Palacio de la Moneda fue bastante fuerte.



3.   Porque si te gustan los Beatles, te gustan Los Bunkers. Siguieron la temática del Sgt. Pepper's... y jugaron con los tiempos y ritmos de sus canciones. Inicio bien pilas, final bien feeling. Bien político también.



4. Porque cantan sin pelos en la lengua. No solo atraen con grandes temas románticos, con versos y coros llenos de emoción, sin la necesidad de pronunciar una sola vez la palabra “amor, oh amor, amorsito, mi amor” – ¿viste, Fher?–, también se ponen del otro lado. Y lo dicen fuerte y claro.



5. Porque Noel Gallagher dijo que lo escuchen (1.40). Ya pues. 



miércoles, 17 de abril de 2013

The Cure en Lima




Llegó el momento. Solo algunas horas nos separan de estar cerca de una banda voceada a visitar Lima desde los noventa. Hoy ese deseo, casi perdido, se cumple. The Cure llega, con sus melenas aún alborotadas y con la voz de Robert Smith todavía melancólica y sombría por momentos.

En Argentina tocaron 40 canciones, en Chile fueron 42 –y con una asistencia de más de 30 mil personas–. Tres horas y un poco más de concierto, en el cual pasarán por las más de tres décadas que llevan como banda. Es como si quisieran reponer de alguna manera su ausencia por estos lugares.

Para ir calentando el ambiente mientras estás en tu trabajo –a menos que seas un verdadero fanático y ya estés despertando de tu vigilia en el Nacional, que abrirá sus puertas a las 5:30 pm–, dejo seis canciones que deberías de conocer si es que vas al concierto. No, no está "Boys don’t cry", "Just like heaven", "Love song", "Friday I’m in love" ni todas las que siguen sonando cual hit del mes en nuestras radios. Dudo que toquen "Lost" o "A letter to Elise", pero igual deberían conocerlas.

"Lost"


"A Letter To Elisse"


"Why Can't I be You?"


"A Forest"


"Charlotte Sometimes"



"Taking Off"





miércoles, 27 de marzo de 2013

La renuncia del metal



Después de siete años de metal, Rodrigo y Gabriela notaron que en acústico suena mejor


Paso uno: recoge alguna canción de tu colección de discos de Metallica, Megadeath o Pantera, puede ser alguna netamente instrumental. Paso dos: desconecta tu guitarra eléctrica y guárdala en el closet. Paso tres: desenfunda la acústica, asegúrate de que las cuerdas sean de nylon, y toca la canción que elegiste.

Este podría ser el mismo ejercicio que siguieron Rodrigo y Gabriela cuando llegaron en 1999 a Dublin, Irlanda, para demostrar que la fuerza del metal también suena bien en madera. Su desprecio por las etiquetas hizo que, luego de dedicarle siete años al trash metal en Tierra Acida, la banda que formaron en México, decidieran escapar del género y se reinventaran. La pregunta es ¿qué son ahora?

Sus escenarios muestran dos sillas y dos guitarras acústicas. No hay necesidad de nada más. “Queremos entregar a la gente una experiencia musical cultural. No solo Rodrigo y Gabriela. Que disfruten la música como suena, no porque se parece a algo”, comentaba Rodrigo hace once años. Y esa idea apareció hace diez, cuando salió su álbum debut Re-Foc –su primer disco, Foc, clara alusión al Load y Reload Metallica, fue una grabación casera y sin micrófonos–. Los solos de Rodrigo, el acompañamiento de Gabriela y la ausencia de voz en sus presentaciones ofrecen una nueva experiencia sensorial. Composiciones con ritmos latinos, algo de jazz, folk, funk y riffs metaleros.  

"A veces el problema con una escena del rock es que la gente se vuelve muy obsesiva con una banda, con un sonido. Para nosotros, el funcionamiento perfecto y la mejor audiencia es aquella donde todo el mundo está abierto a todas las formas de la música”, comenta Rodrigo. 

Probablemente ellos mismos no saben qué género son, pero no les importa. Rodrigo y Gabriela son un compilado de todo ante la caída de los géneros musicales. “Queremos que nuestra música represente el mix de culturas que existe hoy en día, que sirva como vehículo de entretenimiento y educación”. Antes de Tierra Acida, Rodrigo tocaba para programas de televisión en México y Gabriela era profesora de música. Aprendizaje y diversión. Nada más.   

Publicación: Revista Regatas.


miércoles, 6 de junio de 2012

Cuando A es igual a B


“El  plan maestro era, no tener un plan maestro. Excepto escribir buenas canciones. Ah si, y ser la banda más grande del mundo”, es la idea que engloba el cuarto álbum de Oasis: “The Masterplan”. Un disco en donde manifiestan, o al menos Noel, la creencia de que los lados B no tienen excusa para tratarse con menos importancia. No todo se califica con letras.

Y la afirmación toma más forma luego del último concierto de Noel con sus High Flying Birds. Recordamos las interpretaciones de “Whatever”, “Talk Tonight”, “(It’s Good) To Be Free” y “Half The World Away”, y con la misma nostalgia a la insuperable “The Masterplan”, así como su homenaje a los Beatles con “I Am The Walrus”, en el 2009, cuando aún había Oasis.

Sin embargo, desde el lanzamiento del single de “Supersonic”, hay una infinidad que se desconocen. Aquí presento un top 5 de aquellos temas que no encuentras en los álbumes de estudio ni recopilatorios y que merecen ser un A-side, aunque, quizá mantenerlo así los hace más grandes aún. Ojo, para esta elección voy a prescindir de los servicios vocales de Liam, este top es dominio de Noel. 


The Fame
Del  single de “Around The World”, Noel cuenta desde su perspectiva cómo se siente estar en la mejor en la mejor banda del mundo, todo lo que trae consigo esa fama, incluyendo drogas y andar en un Rolls Royce. Y pensar que no tiene ni idea de cómo manejarlo.  



Sad Song
Una canción con la pisca de pesimismo necesaria para que nos demos cuenta que todo anda en el hoyo. “Nadie dice que esté mal, por eso no preguntamos”. Si estás estancado en algún lado, en algún momento de tu vida, “canta una canción triste, en un lugar solitario…porque al final del día todo seguirá igual". 



Step Out
Perfecta declaración, invitando a olvidarse (ambos) de toda la mierda que puede haber en sus vidas. Si piensas que algo anda mal en tu mundo, no estaría mal que hagas todo a un lado; hasta que te des cuenta que tu vida se sigue hundiendo y que necesitabas otra cosa.



Sittin’ Here In Silence (On My Own)
Tienes 2 minutos con 3 segundos, y la misma letra retumbando en tu cabeza, para entender lo que significa tener (querer) un espacio solo para ti. De lejos, una de los temas más tristes del Gallagher, aplicado para una ruptura o vejez. Entendimiento de la soledad en su más puro estado.



Shout It Out Loud
Si peleaste con la flaca o el flaco, perfecta canción. No descarto que parte de la canción vaya para Liam. Si hay una persona que le reza al supremo para que se lleve bien con alguien, y le mantenga el mismo cariño, ese es Noel con su hermano menor. 



Who Put The Weigh Of The World On My Shoulders?
La ‘yapa’ del conteo, sacado del soundtrack de Goal II.



lunes, 14 de mayo de 2012

It’s Good…to be free



Todos sabemos que él no es un frontman, y nunca lo será, es un genio que no necesita moverse más allá de su cuadrado. El público que asistió creo que tenía, o debía, tener en claro que el objetivo no era venir a captar el show de una banda, había que ir a escucharlo(s). El mayor de los Gallagher, uno de los mejores compositores de este siglo, no nos trajo grandes pantallas ni un espectacular juego de luces para su segunda presentación en nuestro país, su primera en solitario. Y simplemente, fue magnifico.

El ambiente era bueno, a pesar de ser en un estadio, se sentía íntimo. Y que importaba que se vean espacios vacíos, cuando tienes un puñado de gente que viene con las mismas ganas de admirar este nuevo disco de Noel y vibrar con sus rescates a algunos temas de Oasis que nunca pensé escuchar acá; que toque Half The World Away, Talk Tonight y Whatever, no tiene precio (aunque me hubiera gustado escuchar “Sunday Morning Call”).

Puntal, como solo los británicos saben serlo, Noel salió a las 8:58 pm, cogió su guitarra y arrancó. Simple. Y lo hizo con un mensaje contundente: ya no estás en Oasis, pero si quieres enganchar a miles de fans que vienen a verte por tu historia con la banda, empieza con ello. Y así abrió con “(It´s Good) To Be Free”, que mejor tema que ese para abrir el concierto de su gira como solista, para así pasar de los inicios de la banda hasta la última etapa tocando los acordes de “Mucky Fingers”.

Él nos lanzo la cuerda y nosotros la agarramos, ahora era tiempo de presentar la razón por la que vino: el High Flying Birds. Un disco tan sensacional como simple, que no tiene nada que le falte ni que le sobre, Brit pop neto. Noel cambió los solos de guitarra, por los teclados, aquí Mike Rowe jugó un papel más que secundario, luciéndose como no lo hacia (o no se le permitía) a mitad de los 90’s. Canciones como “Everybody’s On The Run”, “Dream On”, “If I Had A Gun” – hay que agradecerle por permitirnos ser parte de la historia de esta – o “The Death Of You And Me” son temas que caminan por si solos y mantienen la calidad de Noel como compositor, con momentos instrumentales magníficos y coros que sostienen a cada canción.   

Sin embargo, si hubo un momento que nos impuso una sensación de que algo faltaba, en mi opinión, es que hay temas a los que no se le puede quitar la marca personal de Liam. No digo que la versión acústica de “Supersonic” fuera mala, pero se extrañó la voz rasposa (o lo que le queda) del frontman de Oasis.
Y así pasaron 16 canciones que mantuvieron al público por momentos dejándose llevar por el ritmo, por momentos saltando, y coreando después de cada tema el nombre del genio de Manchester. Esta vez me tocó verlo desde tribuna y al mismo tiempo observar con gusto como el sector de abajo vivía como había que vivirlo. Eran verdaderos seguidores, y no aquellos que venían a pedir “Wonderwall”, “Stand By Me”.

Y como en aquella primera reunión del jueves 30 de abril del 2009, en donde nos regalaron momentos cumbres con temas como “Slide Away”, “Masterplan” o “Don’t Look Back In Anger”; este segundo encuentro necesitaba un punto de quiebre, que toque el corazón y le ordene al cerebro que nunca lo olvide. Noel decidió que pasemos por este trance, luego de regalarnos “Whatever” y  “Little By Little”; ya nos podíamos dar por servidos (nunca había cobrado tanto sentido la frase “whatever you do, whatever you say, yeah i know it’s allright”). Pero si había una canción que se podría repetir entre estas dos presentaciones del británico, y que podríamos vivirla con igual o mayor intensidad, era “Don’t Look Back In Anger”. Volvimos a ver al Noel Gallagher del Familiar To Millions, con un solo de guitarra tan suyo. Que me perdone Gem Archer, pero no hay comparación entre la versión más romántica y la versión más desgarradoramente rockera.  

Y bueno, ¿el saldo? Noel nos demostró a los poco más de 3 mil fieles seguidores que la magia para componer no se le había agotado. 


lunes, 28 de noviembre de 2011

This is not for you, rock de culto










A veces me es inevitable pensar que hubiera sido de Mother Love Bone si es que Andy Wood no se hubiera ido.

Hace 20 años no había forma de que Perú tenga la oportunidad de ver a Pearl Jam promocionando su álbum “Ten” recién salidito. Era el establecimiento y próximo apogeo de la época grunge con el despegue de Nirvana, aunque, en mi humilde opinión, “Ten” es mejor que el “Nevermind”.

Y menos mal que Perú no tenía oportunidad de verlos, no me lo hubiera perdonado, pues con mis 4 años allá por el año 91 aun no tenía ni idea de quien era ese vocalista de voz rasposa que gritaba “por qué volver a casa” (Why Go) y aullidos tan dolorosamente gratos para nuestros oídos como en “Black”; no sabía quién era aquel guitarrista que formuló uno de los mejores solos que haya escuchado como en “Alive”; así como el otro, que es la pirámide y base de la mayoría de canciones de este genial álbum. Tampoco conocía a ese bajista con personalidad arrolladora y sombreros extravagantes; vamos, no sabía quién diablos era “Jeremy”.

Ahora, 20 años después, vivo escuchando la música de Vedder, McCready, Gossard, Ament y compañía (el batero en este momento es Cameron); y agradezco que su gira, que llegó a nuestra pseudo cultura musical, sea en honor a ese álbum que odio no haber conocido en su momento, por obvias razones: No soy parte de la generación X.

Y a pesar de que el tiempo no pasa en vano, porque Vedder ya no puede lanzar esos gritos de inicios de los 90’s (no importa, yo y los miles de jóvenes en sus veintes podemos gritar por él), ni se cuelga de los techos en pleno concierto, porque nadie excepto él en la banda usa más los cabellos largos, porque ya no saltan durante todo el concierto como locos, presos de su propia música. Sin duda este es el primer grupo que veo que con 20 años encima siguen rockeando de la manera que lo hace, quizá no al límite como antes, pero no cabe duda, que la entrega del grupo sigue siendo la misma.

Fueron casi 3 horas de entrega total y honesta hacia su público al cual se deben y defienden, no olvidemos la época en que se fueron contra Ticketmaster. Presenciamos a una banda que defendió sus ideas siempre, que solo ha tenido un video conceptual en su carrera para no entregarse al mercado como fue el caso de “Jeremy” (pero pensemos en el concepto de ese video, ¡fue sobre un niño que se suicidó!)

Lo que quiero decir, es que no sé si, luego de una semana y 3 días, los asistentes al concierto se han dado cuenta del tipo de banda que nos visitó, y no me queda claro, luego de la asistencia que hubo, si estamos preparados para este peligroso rock de culto. Una vez más la gente respondio con presencia, no con entrega, la misma que esta banda se merece gritándonos "You're still alive!"

jueves, 4 de agosto de 2011

“Can ya feel it? My g-g-generation!”


Si en algún momento quise montar skate, fue cuando vi el video de “Breakstuff”; y si en algún momento se me cruzó por la cabeza llevar una gorra roja y casacas del doble de mi cuerpo, fue luego de ver “Nookie”. Ahora tengo 24 años, trabajo, y probablemente no salga ni cagando así a la calle. Pero ayer, miércoles 03 de agosto, volví a

tener 14 o 15 años, y quería tener esas cosas.


He ido a muchísimos conciertos desde el que vino R.E.M en el 2008. Pero este concierto no era como la mayoría que había ido, donde dejaba mi garganta en el estadio o escenario que fuera. Limp Bizkit implicaba dejar mi voz y mi físico si es que quería gozar como se debía. Por consecuencia me enfrentaba por primera vez lo que era un

verdadero pogo.


Las gotas de sudor debían de quedar marcadas en el terrenal para saber que lo hicimos bien. Es lo menos que podíamos hacer para devolverle el favor a Fred Durst, quien tuvo mucha paciencia con algunos que se empeñaban en representar a “Lima la gris”. Había que dejarle una gran impresión, más aun sabiendo que estaba viendo a la formación original (Durst, Sam Rivers, John Otto, DJ Lethal y Wes Borland) , aquella que me cautivo y que ahora debíamos que hacerle saber que debían mantenerse por ahí arriba “keep your distance cuz right now we’re dangerous!”.


La primera explosión en mí, para saber a qué me enfrentaba, fue “My Generation. Debo aceptar que no pude durar en el pogo toda lo que ameritaba la canción pero me queda de consuelo que lo intenté en cada canción que me incitaba a liberar toda la energía que me quedaba. Temas como “Livin' It Up”, “Breakstuff” y “Boiler” nos hicieron dar lo mejor que teníamos, mientras que un tema como Re-Arrenged nos daba la opción de un respiro, pero sin dejar de cantar, especialmente el final.


Sin embargo, llegaron dos temas que fueron el momento que dividió este concierto en dos partes. En el que el público (aunque no todos) entendió que debía vivir el concierto a la manera de Limp Bizkit, o simplemente podía largarse a su casa. “My Way”, con un chibolito que subieron y la invitación por parte del traductor, luego de compararnos con Argentina, termino por despertar al público.

Y luego llegó “Nookie”, simplemente era la que todos esperaban y la que todos debían de saltar, chocar, empujarse y demás. El mensaje estaba claro: Nothing's gonna change 'cause you can go away and i'm just gonna stay here and always be the same!!!”


El resultado final se dio cuando tocaron “Take A Look Around”, y se pudo notar que el público (maldición, no todos) se metió de lleno...fue mucha adrenalina condensada el ver a la mayoría de nosotros agachados, con las piernas en cuclillas, esperando impacientes para poder arremeter hacia el centro, todos contra todos y gritando “Now I know why you wanna hate me. Cause hate is all the world has even seen lately”!!


Este deber haber sido uno de los conciertos que menos recuerdo haber visto fijamente al artista. Pero que importa, no era un evento para el deleite. Era para dejar salir toda esa energía que tenías guardada desde que mi adolescencia, porque esta es una de las pocas bandas que vienen de lo que puedo llamar mi generación. Y el público lo entendió a la perfección en Rollin’, dándole el check de aprobación al concierto.


Un consejo para los de las camaritas...”Welcome to the jungle punk, take a look around!”. Los conciertos no son una maldita reunión social para estar filmando y tomando fotos. Una o dos está bien, pero no todo el concierto. Muchos podrán decirle y enseñarle a sus amigos “mira yo estuve en el concierto”, pues yo diré “si, yo estuve en el concierto y lo gocé realmente...y lo tendré para siempre en mi memoria”. Y si, cada empujón y golpe que se recibió, valió la pena.