jueves, 9 de mayo de 2013
Los Bunkers en Lima
miércoles, 17 de abril de 2013
The Cure en Lima
Llegó el momento. Solo algunas horas nos separan de estar cerca de una banda voceada a visitar Lima desde los noventa. Hoy ese deseo, casi perdido, se cumple. The Cure llega, con sus melenas aún alborotadas y con la voz de Robert Smith todavía melancólica y sombría por momentos.
miércoles, 27 de marzo de 2013
La renuncia del metal
Paso uno: recoge alguna canción de tu colección de discos de
Metallica, Megadeath o Pantera, puede ser alguna netamente instrumental. Paso
dos: desconecta tu guitarra eléctrica y guárdala en el closet. Paso tres: desenfunda
la acústica, asegúrate de que las cuerdas sean de nylon, y toca la canción que
elegiste. miércoles, 6 de junio de 2012
Cuando A es igual a B
lunes, 14 de mayo de 2012
It’s Good…to be free
lunes, 28 de noviembre de 2011
This is not for you, rock de culto

A veces me es inevitable pensar que hubiera sido de Mother Love Bone si es que Andy Wood no se hubiera ido.
Hace 20 años no había forma de que Perú tenga la oportunidad de ver a Pearl Jam promocionando su álbum “Ten” recién salidito. Era el establecimiento y próximo apogeo de la época grunge con el despegue de Nirvana, aunque, en mi humilde opinión, “Ten” es mejor que el “Nevermind”.
Y menos mal que Perú no tenía oportunidad de verlos, no me lo hubiera perdonado, pues con mis 4 años allá por el año 91 aun no tenía ni idea de quien era ese vocalista de voz rasposa que gritaba “por qué volver a casa” (Why Go) y aullidos tan dolorosamente gratos para nuestros oídos como en “Black”; no sabía quién era aquel guitarrista que formuló uno de los mejores solos que haya escuchado como en “Alive”; así como el otro, que es la pirámide y base de la mayoría de canciones de este genial álbum. Tampoco conocía a ese bajista con personalidad arrolladora y sombreros extravagantes; vamos, no sabía quién diablos era “Jeremy”.
Ahora, 20 años después, vivo escuchando la música de Vedder, McCready, Gossard, Ament y compañía (el batero en este momento es Cameron); y agradezco que su gira, que llegó a nuestra pseudo cultura musical, sea en honor a ese álbum que odio no haber conocido en su momento, por obvias razones: No soy parte de la generación X.
Y a pesar de que el tiempo no pasa en vano, porque Vedder ya no puede lanzar esos gritos de inicios de los 90’s (no importa, yo y los miles de jóvenes en sus veintes podemos gritar por él), ni se cuelga de los techos en pleno concierto, porque nadie excepto él en la banda usa más los cabellos largos, porque ya no saltan durante todo el concierto como locos, presos de su propia música. Sin duda este es el primer grupo que veo que con 20 años encima siguen rockeando de la manera que lo hace, quizá no al límite como antes, pero no cabe duda, que la entrega del grupo sigue siendo la misma.
Fueron casi 3 horas de entrega total y honesta hacia su público al cual se deben y defienden, no olvidemos la época en que se fueron contra Ticketmaster. Presenciamos a una banda que defendió sus ideas siempre, que solo ha tenido un video conceptual en su carrera para no entregarse al mercado como fue el caso de “Jeremy” (pero pensemos en el concepto de ese video, ¡fue sobre un niño que se suicidó!)
Lo que quiero decir, es que no sé si, luego de una semana y 3 días, los asistentes al concierto se han dado cuenta del tipo de banda que nos visitó, y no me queda claro, luego de la asistencia que hubo, si estamos preparados para este peligroso rock de culto. Una vez más la gente respondio con presencia, no con entrega, la misma que esta banda se merece gritándonos "You're still alive!"
jueves, 4 de agosto de 2011
“Can ya feel it? My g-g-generation!”

Si en algún momento quise montar skate, fue cuando vi el video de “Breakstuff”; y si en algún momento se me cruzó por la cabeza llevar una gorra roja y casacas del doble de mi cuerpo, fue luego de ver “Nookie”. Ahora tengo 24 años, trabajo, y probablemente no salga ni cagando así a la calle. Pero ayer, miércoles 03 de agosto, volví a
tener 14 o 15 años, y quería tener esas cosas.
He ido a muchísimos conciertos desde el que vino R.E.M en el 2008. Pero este concierto no era como la mayoría que había ido, donde dejaba mi garganta en el estadio o escenario que fuera. Limp Bizkit implicaba dejar mi voz y mi físico si es que quería gozar como se debía. Por consecuencia me enfrentaba por primera vez lo que era un
verdadero pogo.
Las gotas de sudor debían de quedar marcadas en el terrenal para saber que lo hicimos bien. Es lo menos que podíamos hacer para devolverle el favor a Fred Durst, quien tuvo mucha paciencia con algunos que se empeñaban en representar a “Lima la gris”. Había que dejarle una gran impresión, más aun sabiendo que estaba viendo a la formación original (Durst, Sam Rivers, John Otto, DJ Lethal y Wes Borland) , aquella que me cautivo y que ahora debíamos que hacerle saber que debían mantenerse por ahí arriba “keep your distance cuz right now we’re dangerous!”.
La primera explosión en mí, para saber a qué me enfrentaba, fue “My Generation”. Debo aceptar que no pude durar en el pogo toda lo que ameritaba la canción pero me queda de consuelo que lo intenté en cada canción que me incitaba a liberar toda la energía que me quedaba. Temas como “Livin' It Up”, “Breakstuff” y “Boiler” nos hicieron dar lo mejor que teníamos, mientras que un tema como Re-Arrenged nos daba la opción de un respiro, pero sin dejar de cantar, especialmente el final.
Sin embargo, llegaron dos temas que fueron el momento que dividió este concierto en dos partes. En el que el público (aunque no todos) entendió que debía vivir el concierto a la manera de Limp Bizkit, o simplemente podía largarse a su casa. “My Way”, con un chibolito que subieron y la invitación por parte del traductor, luego de compararnos con Argentina, termino por despertar al público.
Y luego llegó “Nookie”, simplemente era la que todos esperaban y la que todos debían de saltar, chocar, empujarse y demás. El mensaje estaba claro: “Nothing's gonna change 'cause you can go away and i'm just gonna stay here and always be the same!!!”
El resultado final se dio cuando tocaron “Take A Look Around”, y se pudo notar que el público (maldición, no todos) se metió de lleno...fue mucha adrenalina condensada el ver a la mayoría de nosotros agachados, con las piernas en cuclillas, esperando impacientes para poder arremeter hacia el centro, todos contra todos y gritando “Now I know why you wanna hate me. Cause hate is all the world has even seen lately”!!
Este deber haber sido uno de los conciertos que menos recuerdo haber visto fijamente al artista. Pero que importa, no era un evento para el deleite. Era para dejar salir toda esa energía que tenías guardada desde que mi adolescencia, porque esta es una de las pocas bandas que vienen de lo que puedo llamar mi generación. Y el público lo entendió a la perfección en Rollin’, dándole el check de aprobación al concierto.
Un consejo para los de las camaritas...”Welcome to the jungle punk, take a look around!”. Los conciertos no son una maldita reunión social para estar filmando y tomando fotos. Una o dos está bien, pero no todo el concierto. Muchos podrán decirle y enseñarle a sus amigos “mira yo estuve en el concierto”, pues yo diré “si, yo estuve en el concierto y lo gocé realmente...y lo tendré para siempre en mi memoria”. Y si, cada empujón y golpe que se recibió, valió la pena.


